DIARIO INCONCLUSO

Mohamed Bouissef Rekab (Marruecos) 

(Fragmento de una novela inédita)

 

¡Creo que dentro de poco mi vida va a cambiar totalmente! El comportamiento de Hind lo está dejando claro. ¿Qué porvenir me depara la vida? Es que me van a casar y mis hijos tendrán a un hombre a quien llamar papá. Es lo que he deseado desde que han nacido; para que sean como el resto de los niños.

¡Qué pena que no sea Abdu ese hombre! 

Bueno, no sé, sinceramente; no alcanzo a asegurar que lo siga deseando como compañero de mi vida. Sus imaginadas miradas traspasan el espacio que nos separa y alcanzan mis ojos que cierro para no enterarme de sus tristes propósitos.

¡Son tantas las ideas que estoy viviendo! Soy otra persona ahora que estoy con Hind.

Para bien o para mal el hombre, el d-kar, “seguirá sacándonos de nuestras inquietudes en esta parte del mundo, borrando nuestras turbaciones más marcadas y orientándonos; situándonos en una ilusión llamada familia, vida o libertad”, serían las ideas generales de Hind. En ningún caso me opondré a sus principios, porque me sostienen de pie.

Seguidamente me decidí por lavarme meticulosamente, cepillarme los dientes y meterme en la cama para coger mi diario. Encima del montón veo los librillos de color amarillo en los que están contados los acontecimientos de mis niños recién nacidos. Entre uno y otro hay una diferencia de casi seis años. Es como si los hubiera guardado ayer mismo. Pero no tengo ni fuerzas ni ganas para leer ambas libretas. Como casi siempre a estas horas.

Hind clavada en mi mente sin abandonarme un momento.

Es una pena que se hayan terminado las hojas y que no tenga espacio para relatar más vivencias. Al empezar este cuadernillo me parecía que nunca llegaría a llenarlo de escritura. Como me ocurre cada vez que empiezo uno, pero mira todo lo que cuento y aún me quedan muchas experiencias que exponer. Las iré redactando a medida que las recuerde. A veces tardo meses y meses para acabar uno. Pero en esta ocasión ha sido rápido; lo he llenado en poquísimo tiempo. Es que he vivido momentos muy significativos, y no los iba a dejar escapar.

Hind ha aparecido en mi vida y explicarlo lo mejor posible me llena de gozo.

¿Cómo no explayarme para explicar este nuevo rumbo que ha tomado mi vida? ¿Cómo no relatar las novedades que ha introducido esta mujer en mi manera de ver el mundo? Han sido momentos muy importantes que van a llevarme a ser “la señora de…”; ¿cómo se llamará el hombre que van a elegir para mí?

Creo que debo verter estas ideas en mi cuaderno como recuerdo de estos momentos tan significativos. Más tarde, cuando los años pasen, las releeré y estos momentos serán un bonito recuerdo. Ocurrirá cuando ya esté junto a la persona que Hind elija para mí.

Con razón el profesor me decía que tenía dotes de escritora. ¡Qué pena que no haya estudiado lo suficiente para ser algo importante! Pero es que ese maldito padre que me tocó en suerte… ¿Qué culpa tiene una? Tuve que huir y abandonar mis estudios.

Nunca es tarde, porque si me cultivo adecuadamente y llego a conocer mejor el mundo en el que me ha metido Hind, posiblemente alcance a explicarles a mis hijos muchas circunstancias de la vida que, de momento, se me escapan; las desconozco.

Mis antiguos clientes, algunos de los que saben historias del mundo, me contaban que “estar al tanto de las vivencias del hombre es como una serie de conceptos que pueden trasladarse entre los seres humanos” y, afirmaban, “que el conocimiento y el buen juicio que se tiene de la vida, dan informaciones sobre la creación del universo y sus novedades”. Esta nota es larguísima, pero es lo que apunté en su momento.

No entiendo bien lo que me cuentan pero tomo nota. Me intereso mucho cuando alguien conversa conmigo de estos temas porque después intento transcribirlos en mi diario y explicárselos a mis niños si viene al caso –explico estos datos para que con el paso del tiempo se sepa que la gente me lo dice casi todo; que tomo nota de lo que me cuentan y después lo registro en el diario.

Me doy cuenta de que en mi nueva relación con Hind, en este mar de amor, mis miedos se desvanecen y dan libertad a mis elucubraciones. Unas fantasías que van a hacerse realidad porque esta mujer cumple; lo digo con plena seguridad. Por lo que mis ideales se harán realidad en sus manos.

Mañana lo primero que haré será comprar un nuevo cuaderno. Incluso antes de pasar a ver al vendedor de buñuelos; pero que sea más grande que éste que ahora se acaba y que he terminado en menos de tres semanas. El tiempo vuela.

Un haz de luz entra por la ventana que da a la calle y me deja ver la cortina meciéndose a causa de la poca corriente reinante; este movimiento tan trivial me transmite paz y mucho sosiego.

Abro el calendario que me regaló Hind, el de 1991, pienso que el año que viene será un largo periodo de novedades. Especulo, observándolo, con aire confiado, que iré arreglando el porvenir de los niños con el transcurso de estos meses; lo deseo con toda mi alma. Con las novedades que se me echan encima, iré atesorando eventos y anotándolos en mi diario.

Como siempre he creído en la belleza de mi sueño de infancia, el floreciente mañana que he deseado nos pertenece a los tres. La perseverancia ha fortalecido mi estado actual y me siento satisfecha; esta firmeza ha permitido que vaya alcanzando mis objetivos.

Examino el anuario; dejo pasar unas cuantas hojas y con el pulgar aprieto para que los meses dejen de desfilar: es julio; ahí me paro por casualidad.

El lunes es el primer día de mes, ¿qué será de nosotros por estas fechas? El primero de julio de 1991; parece una fecha lejana pero cuando menos me lo piense, la tenemos encima. Será verano y estaremos disfrutando de la playa todos juntos; la felicidad.

¿Habré conseguido un “papá” para mis hijos? No lo dudo pero siempre me acompaña esa cosita que te molesta… ¿Será un periodo en el que todo este duro presente sea historia y yo sea feliz y los niños estén con sus papeles en regla? Creo que si no es este mes, será otro, pero todo se va a solucionar; nuestra situación va a mejorar. Debo mantenerme en esta posición de optimismo. Acepto todo lo que me ofrezca Hind.

Mis acciones determinarán mis días venideros, no puede ser de otra manera.

Estoy viendo que en un punto que ahora desconozco con exactitud va a empezar ese futuro nuestro tanto deseado y dejaremos atrás esta vida de infelicidad. Hind, estoy segura, no me va a fallar porque sus palabras son todas irrefutables; totalmente incuestionables; acostumbrada a tantas mentiras e injuriosos silencios de otros, aquí me rindo y creo en sus promesas porque sus acciones me han ganado por completo y me han demostrado lo que realmente es como persona. Por lo menos conmigo y con mis hijos. Debo mirar con optimismo el futuro que estamos labrando las dos.

Voy a cerrar este cuadernito y ponerlo encima de la mesita; mañana ya lo pondré con sus “hermanos” en el cajón. Esta vez he tardado poquísimo en rellenarlo, cuando otras veces he tardado meses.

Quiero dormir y descansar y que el mañana me ilumine definitivamente; que llegue pronto el primer día de mi nueva aventura en el seno de una familia normal. Con un marido y con los dos pequeños, habré conseguido lo que más deseo de momento, mejorar el resto de mi existencia. No creo que Hind hable por hablar, ella busca su felicidad junto a mí.

Pero antes quiero dejar constancia de que estoy metida hasta el cuello en un mundo cada vez más deshumanizado, injusto y torcido. La vida es un martirio, si te ven bien ya quieren verte mal, incluso sin conocerte. Debemos ignorar todas las habladurías que se digan.

No obstante, poseo un océano de tiempo para darle un tinte mejor a nuestra presencia en este mundo y esto no me lo quita nadie. Posiblemente también consiga destruir las imágenes de mis odiados padres y sus sucias faenas, que tanto me fastidian, y que ese pretérito tan odiado sea dominado por mí y se convierta en algo “que ha pasado” y que no retornará.

Las personas, generalmente, no consienten que una despunte y tenga la felicidad que otros disfrutan. Hind es mi garantía de mejora, ella conseguirá para nosotros tres lo que he deseado constantemente.

¡Ya no puedo dejar de escribir! Hacerlo sería dejar de soñar, sentirme derrotada.

Tarde o temprano se lo explicaré a Hind, aunque no le enseñe todo lo que tengo escrito para que no se enfade conmigo. ¿Sería capaz de no contarle toda la verdad siendo ella tan desprendida cuando se dirige a mí? Debo corresponder de la misma manera.

Finalmente creo que debo ser consecuente; voy a terminar por confesarle que recojo mis vivencias en estos cuadernos para poder seguir haciéndolo sin tapujos. ¿Consentirá que explique con detalles todo lo que hacemos nosotras dos sin molestarse? Le aseguraría que nadie, aparte de nosotras dos, sabría de estas historias… y cumpliría mi promesa, indudablemente. Ella seguramente pensará como yo, rechaza la idea de que su hija sepa alguna vez que nos amamos, como me ocurre con mis dos hijos.  

¡No admito dejar de rasguear mis peripecias diarias ahora, ni lo aceptaré jamás!

MOHAMED BOUISSEF REKAB

(Tetuán, Marruecos, 1948).

Es hijo de padre marroquí y de madre española. Su infancia transcurre en el campo, siendo pastor junto a su hermano Driss; sus primeros estudios en un colegio francés. En 1969 se traslada a Rabat para empezar Filología Hispánica, que finaliza en 1973; a principios de 1976 se traslada a Madrid para continuar con sus estudios de doctorado, que compaginó con un trabajo de profesor titular de español en el Instituto Mulay Yúsef de Rabat.  Lee su Tesis en 1983.

De 1984  a 2005 es profesor titular en la Universidad de Tetuán. A partir de 2007 es profesor tutor de literatura de la UNED en Ceuta con Venia Docendi. Un infarto le ha obligado a dejar su trabajo de docencia. Ha escrito cuentos, novelas, poesía y numerosos estudios.