
En este apartado el lector va a descubrir artículos de investigación, ensayo y crítica literaria, relacionados con el hispanismo del Magreb, escritos en español, por profesores universitarios del Magreb y de España, así como por destacados estudiosos e investigadores.


La acción de Ecos en la nieve transcurre en un invierno de mucho frío y nieve en medio de un bosque de cedro, muy lejos del mar y de la ciudad. La protagonista, una niña de diecisiete años, sin nombre ni identidad, está en una chabola avanzadamente embarazada y con síntomas de un eminente parto, con dolores en todo el cuerpo, espasmos interiores, contracciones musculares, dificultades para vestirse, calzar, levantarse y moverse para ir por leña, preparar fuego y comida. Muy sola, recibe continuamente las molestas visitas de animales (gato, lagartija, hormigas, abeja, etc.) siempre al ritmo de las gotas constantes que anegan de agua a la choza, y raramente los humanos; estos solo pasan a su lado indiferentes o, en caso de sentir por sorpresa su existencia, la rehúyen tratándola con deprecio.


El Morabet construye un espacio narrativo de significada tensión poética, transitado por la salmodia hipnótica de hondo compás verbal, donde la conversación íntima con la hija, aún no nacida, se convierte en un abisal atlas de sentimientos y recuerdos que la madre pretende legar, puros e hialinos, a su niña, alejándola de una familia que, durante años, la ha maltratado y vejado, llegando, incluso, a la violación física sistemática: “Mi familia es de esa clase de gente.



Un proyecto serio destinado a la región del Magreb en un primer momento y más tarde al resto de los países árabes es una necesidad si se quiere elevar el rango de la presencia del español en Argelia y en la región magrebí. La creación de una Fundación para el Magreb como es el caso de la Fundación Carolina, es hoy una gran ocasión para poder hablar desde la práctica de un español fundante que participa a mitigar estas fronteras liquidas y permeables.

“El invierno de los jilgueros” supone, nuevamente, la emoción, la sorpresa, el deslumbramiento de parte de un escritor que maneja el lenguaje con una inusitada perfección y que domina los tiempos como un verdadero artesano.

Pese a su afán cosmopolita, Octavio Paz no reniega de su pertenencia a la cultura hispánica, reconociendo la trascendental aportación española. La dependencia de América Latina respecto de Europa no sólo es lingüística sino, esencialmente, cultural. Ahora bien, aunque Paz no niega las raíces hispánicas, defiende la especificidad y la originalidad de la labor de los creadores hispanoamericanos.

¿Qué significa, hoy, ser “hispanista”? Existe la definición más elemental y ampliamente aceptada: el que tiene por oficio, dedicación o inclinación el estudio del mundo hispánico e hispanoamericano y sus culturas es dado en llamarse “hispanista”. En los inciertos tiempos que marcan el magma de nuestra modernidad líquida e inquietante, tal definición obvia matices y significaciones fundamentales para comprender en profundidad la rizomática condición del hispanismo.