NOCHE DE GUERRA EN EL MUSEO DEL PRADO: GUERRA VERSUS ARTE

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest

LEILA BOUKRAA

(Universidad de Túnez)

Noche de guerra en el Museo del Prado pertenece al periodo del exilio europeo de Rafael Alberti (1902-1999). Instalado en Roma, Alberti escribe este drama en 1956 pero sólo se pudo publicar y estrenar después de la muerte de Francisco Franco.

Alberti elabora cuatro versiones de Noche de guerra que Fernando De Diego recoge en su obra El teatro de Alberti[1]. De diego supone que la primera versión, inédita, apareció alrededor de 1955 y fue enmendada en el 56 con la inclusión del “Prólogo del Autor”, siguiendo el consejo que le dio Bertold Brecht. La segunda versión fue publicada en Argentina por la editorial LOSADA en 1964. La tercera se publicó en 1975 en Madrid por la editorial EDICUSA y, finalmente, la última apareció en la editorial Aguilar en “Poeta en la calle”, (Madrid, 1978).

Las diferentes versiones del drama de Alberti tuvieron cuatro diferentes estrenos. En la edición española de 1975, encontramos una introducción de Ricardo Salvat en la que el director  da noticia del desarrollo de  los diferentes estrenos de la obra[2].

El primer estreno tuvo lugar en Roma en el Piccolo Teatro de Roma el 2 de marzo de 1973 bajo la dirección de Lino Britto y José Luis Lifante. El segundo estreno fue en el verano de de 73, durante el Festival Del Teatro de Plaza de Sant Arcanchelo en Romanga. El tercer estreno sucedió en el mes de noviembre del mismo año y el cuarto en  el 28 de enero de 1974 en el Teatro Belli.

El segundo país acogedor del estreno de la obra de Alberti Noche de guerra… fue México, durante el Festival Cervantino de Guanajuato, en el mes de mayo de 1974.

En España, el estreno del drama tuvo lugar en El Teatro de María Guerrero en diciembre de 1978 bajo la dirección de Ricardo Salvat.

En nuestro estudio, utilizamos la tercera versión (EDICUSA, 1975) de Noche de guerra en el museo del Prado editada por Álvaro del Amo y Miguel Bibatúa, con la  introducción de Ricardo Salvat.

Es digno de interés recordar la importancia que tiene Alberti en el panorama literario español del siglo XX. Alberti forma parte de las generaciones literarias anteriores a la guerra civil y de lo que se llama la “España Peregrina”, es decir, los que se exiliaron después del triunfo nacionalista franquista después de la guerra civil (1936-1939).

Este acontecimiento tuvo un impacto trascendental en la vida de nuestro dramaturgo. Efectivamente, observando la biografía de Alberti se notan los puntos siguientes:

Su temprana vocación artística: Alberti se traslada en 1917 desde el Puerto de Santa María hasta Madrid donde se manifiesta su interés por la pintura. En la capital participa en varias manifestaciones artísticas. En 1931 su interés por la pintura se transforma en una pasión por el teatro y las artes escénicas. En La Zarzuela estrenará su primera obra dramática El hombre deshabitado. Luego estrenará Fermín Galán.

En Madrid se fijan los ideales políticos. Se inclina hacia el Marxismo cuyos principios no dejará de defender. Dichos ideales lo llevaran a tomar las decisiones importantes que afectarán tanto su trayectoria existencial como su labor artística.

Al estallar la guerra civil, en el 36, Alberti lucha conformemente a sus principios y sus convicciones, es decir, contra el bando nacionalista. Su compromiso político y social emerja en aquellos años y se encarna en su “Teatro de Urgencia”. Sus ideas políticas lo llevan al exilio en Argentina por donde empieza su largo periplo en el cual la rabia se mezcla con la melancolía y el compromiso.

En 1977, cuando ya se ha alejado el espectro del Franco, Alberti vuelve a su patria querida para seguir reclamando más libertades políticas y artísticas.

Por tanto, la guerra civil y el consecutivo destierro influyeron de manera trascendental en la obra de Alberti y en su visión del mundo. Basta con ver su teatro para averiguarlo. Según el Pequeño diccionario del teatro mundial[3] la obra de Rafael Alberti se clasifica en:

  • Piezas antinaturalistas: El hombre deshabitado
  • Teatro político: Fermín Galán, 1930 y De un momento a otro, 1938-1939
  • Teatro de Urgencia: durante la guerra civil:
    • Bazar de la providencia
    • Farsa de los Reyes Magos
    • Los salvadores de España
    • Cantata de los héroes y De la fraternidad de los pueblos
  • Teatro poético:
    • El trébol florido, 1940
    • La gallarda, 1944
    • El adefasio, 1944
    •  
  • Añadiremos una adaptación al teatro de La Lozana Andaluza

Genovena Dieterich incluye Noche de guerra en El Museo del Prado dentro del Teatro Político de Alberti, porque conlleva el tema de la guerra civil. Sin embargo, Louise Popkin[4] incluye la misma obra en el Teatro Social del autor.

Como lo advertiremos, Noche de guerra…  pertenece, a nuestro modo de ver, tanto al Teatro Político como al Teatro social de Alberti porque conlleva un compromiso tanto político como ético.

La dramaturgia de Alberti lleva por tanto el sello de la experiencia vivencial. Sus convicciones políticas originaron no sólo su exilio en el 39 sino que también dieron lugar a un teatro comprometido con los pueblos castigados por el autoritarismo de sus dirigentes. Asimismo sus estudios artísticos de la pintura dejaron una influencia muy honda en la dramaturgia albertina, tanto a nivel de la concepción temática como a nivel de la escenificación.

Por otro lado, la pasión que nutre Alberti por el arte en general y la pintura en particular hizo que esta última esté presente de manera latente en sus dramas.

 Noche de guerra en el Museo del Prado encarna, por consiguiente, las tendencias políticas y artísticas de Alberti. De hecho, esta última obra del autor se percibe como una obra-síntesis u obra-conclusión[5]:

            Ahora nos toca abordar la obra “síntesis” de Rafael, la vertebración de sus sueños y vocaciones fundamentales, de su recuerdos más tenebrosos, en un punto donde se entrecruzan casi todas -¿Quién se atrevería a quitar ese casi?- las personalidades interiores de Alberti.

Se delimitan mejor dichas “vocaciones fundamentales” con solo aludir al hecho de que la obra sea una obra dramática histórico- realista. En efecto, Alberti actualiza un suceso pasado logrando alternar dos momentos esenciales de la historia de España: 1808 y 1936. La guerra independentista llevada contra las tropas napoleónicas y los afrancesados y, la guerra civil española.

En el drama el autor superpone en un mismo espacio, a saber el Museo del Prado, aquellos dos momentos históricos a través de la voz off del narrador, El Autor, personaje narrador de la pieza. Éste se sitúa en ningún momento del eje temporal; está en un momento atemporal, en el absoluto.

La función del Autor es la narrar cómo dos milicianos republicanos intentan salvar los cuadros de pintura en el  Museo del Prado, llamado también en el drama, La Casa de la Pintura. El momento del 36 está representado por el Autor y los milicianos y el de 1808 por los personajes resucitados de los cuadros de Goya, Velázquez, Rubens, Ticiano, Fra Angélico…

Mediante el diálogo establecido entre los diferentes personajes de los cuadros, el lector entresaca los puntos de convergencia entre los acontecimientos de 1808 y los de 1936, hasta el punto de que nace una confluencia de ambos momentos en un mismo eje temporal y espacial. La acción es por tanto orgánica puesto que el relato de la fábula resulta ser un análisis de las causas y consecuencias de las guerras civiles de 1808 y de 1936 y por tanto, de la repetición de la historia. Dice El Autor: “1808-1936. Tenían (los personajes de los cuadros metáfora del pueblo español que participó en las dos guerras) las mismas caras, hervor idéntico en las venas, iguales oficios…”

Es de suma relevancia observar en ello una clara identificación del autor al teatro político de lucha  y compromiso de Bertolt Brecht.

Ya desde el Prólogo de Noche de guerra se puede advertir dicha influencia. Efectivamente, Noche de guerra consta de Prólogo y un acto. Una innovación. El Prólogo constituye la primera secuencia del drama, en el que El Autor narra los acontecimientos de un 8 de julio de 1936 cuando los milicianos republicanos bajaban los cuadros al sótano de La casa de la Pintura para protegerlos de los bombardeos. También, añade una presentación de los cuadros cuyos personajes cobran vida a medidas que la voz del Autor desaparece para dejar el paso libre al drama. Dicha voz rompe la ilusión teatral creando un efecto de distanciación. La toma de conciencia ofrece al lector-espectador una mejor comprensión y asimilación del mensaje del dramaturgo. Pues, la voz del Autor no es más que la voz de Alberti, el Autor es el homónimo.

Así, desaparece la capacidad de distinguir entre el inicio y el final del drama, entre lo que pertenece a la narración propiamente dicha y la acción del drama. El espectador se deshace paulatinamente de su visión clásica del teatro y de la representación teatral. Ésta se ve alterada por el discurso del Autor. Y la confusión seguirá reinando a lo largo del drama.

Efectivamente, el tema tratado es el tema de una noche durante la guerra civil del 36. Se superpone dicho tema a otro, el de un día de la guerra independentista de 1808. Los personajes encargados de la narración del asunto se revelan ser personajes ficticios. Es, de hecho, una visión surrealista en la que prevale lo fantasmagórico y lo onírico.

Surrealismo y realismo se alternan. A través de unas indicaciones realistas sacadas tanto de la memoria personal del autor como de la memoria colectiva Noche de guerra aparece como una obra histórica, realista y casi autobiográfica. Efectivamente, es preciso recordar que Alberti escribió diversos artículos en la revista “El Mono Azul” en los que defendía la importancia de salvar y rescatar los cuadros de pintura del Prado y protegerlos de los bombardeos nacionalistas.

A estos recuerdos personales se añaden otros elementos fidedignos como: los ruidos de bombardeos, de aviones enemigos, el sentimiento de inseguridad, la hiperactividad de los personajes causada por el miedo de la muerte inminente, la evocación de los nombres de las calles y puentes destruidos…. Este conjunto de elementos realistas empujan al lector-espectador a caer en la ilusión de que los personajes de los cuadros de pintura puedan cobrar vida.

Ello se ve acentuado por la intertextualidad. En efecto, los poemas de Garcilaso, Quevedo y Antonio Machado constituyen un elemento artístico e histórico-realista que relata la realidad española de los siglos XVI y XVII hasta la resistencia de Madrid a las fuerzas nacionalistas. Asimismo, las canciones del drama traducen el heroísmo popular en la defensa de Madrid tanto durante la guerra civil así como la participación extranjera (de los moros y franceses) en las guerras de 1808 y 1936.

Se puede, también, considerar que el código pictórico forma parte de los elementos de intertextualización. Son imagines vivas que sirven como elemento realista: los personajes de los cuadros de Goya, por ejemplo, traducen con realismo el heroísmo, la miseria y las injusticias de las cuales sufrió el pueblo español. Los personajes de los cuadros de pintura se convierten de este modo en testigos oculares de las miserias humanas.

De esta forma, los personajes realistas, El Autor y los milicianos, se convierten en personajes ficticios; mientras que los personajes de los cuadros de pintura se convierten en personajes realistas. Esta mise en abime funciona como un llamamiento para que el espectador o el lector del drama tenga una mirada crítica no solo en su interpretación de la realidad sino también en su percepción global de la Historia de España.

Dicha mise en abime se ve reforzada por la fragmentación de la fábula. En efecto, el único acto del drama se compone de una secuencia principal fragmentada en varias secuencias. La secuencia principal es la representada por los personajes de los cuadros, dibujos y aguafuertes de Goya. Son: Fusilado, Amolador, Estudiante, Maja, Torero, Fraile, Ciego, Viaje 1, Vieja 2, Viaje 3, Descabezado, Burro, Buco. Estos personajes indican la fecha de 1808.

Esta secuencia se divide en los siguientes fragmentos:

*secuencia de Venus, Adonis, Martes, del pintor Ticiano

*secuencia de Felipe IV y Sebastián de Morra, el enano, de Velázquez

*secuencia de los arcángeles Miguel, del Anónimo de Arguis, y Gabriel de Fra Angélico

*Secuencia de los milicianos y sus intentos de rescatar los cuadros de pintura. Esta secuencia indica la fecha de 1936.

Se puede percibir que gracias a estas secuencias, Alberti resume la realidad histórica española. En efecto, aparece la realidad del momento representada por El Autor y los milicianos; la realidad bíblica representada por los arcángeles; la realidad mitológica representada por Venus y Martes.

La tendencia fantasmagórica del dramaturgo junto con su voluntad de creación artística han creado una obra maestra en la que se unen los contrarios: lo pagano con lo cristiano y lo mitológico con lo histórico. Es la esencia del alma española y su sorprendente riqueza.

En resumidas cuentas, la historia trágica se repite y la pintura es testigo de la pervivencia de las locuras y de las guerras. Es el espejo de la historia. Alberti representa a través de la historia de la pintura moderna española la historia de España en la que las guerras están provocadas por la injusticia. El subtítulo de la obra “Aguafuerte” quiere indicar tal como los aguafuertes de Goya el irremediable levantamiento de las fuerzas populares ante la injusticia política e humana.

En este drama, Alberti cubre los siglos de sufrimiento del pueblo español, un sufrimiento causado por una aristocracia omnipotente y ávida de tener entre sus manos el poder político. Noche de guerra en el Museo del Prado resume estas luchas del hombre español para mejorar su existencia, ora mediante la Revolución, ora mediante la creación artística.

Bibliografía

_ Alberti, Rafael, Noche de guerra en el Museo del Prado, Edicusa, Madrid, 1975.

_ De Diego, Fernando, El teatro de Alberti, Espiral Hispano-Americana, Ed. Fundamentos, Madrid, 1988.

_ Dieterich, Genovena, Pequeño diccionario del teatro mundial; Istmo, Madrid, 1974.

_ Monleón, José, Tiempo y teatro de Rafael Alberti, Primer Acto, Madrid 1950.

_ Popkin, Louisa, “El teatro de Rafael Alberti”, Historia y crítica de la literatura española, Época contemporánea: 1914-1939, coordinador Víctor de la Concha. Colección dirigida por Francisco Rico. Ed. Crítica, Barcelona, 1984.


[1] De Diego, Fernando, El teatro de Alberti, Espiral Hispano-Americana, Ed. Fundamentos, Madrid, 1988.

[2] Alberti, Rafael, Noche de guerra en el Museo del Prado, Edicusa, Madrid, 1975, pp. 31-37

[3] Dieterich, Genovena, Pequeño diccionario del teatro mundial; Istmo, Madrid, 1974

[4] Popkin, Louisa, “El teatro de Rafael Alberti”, Historia y crítica de la literatura española, Época contemporánea 1914-1939, coordinador Víctor de la Concha. Colección dirigida por Francisco Rico. Ed. Crítica, Barcelona, 1984, pp 610-611

[5] Monleón, José, Tiempo y teatro de Rafael Alberti, Primer Acto, Madrid 1950. P. 287

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on pinterest

hispanistas

happy-woman-walking-on-beach-PL6FA7H.jpg

SanFair Newsletter

The latest on what’s moving world – delivered straight to your inbox